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¡Eres Perfecta!

27 Mar

Las mujeres somos ansiosas por naturaleza, creo yo… nos da ansiedad no estar a la altura no de lo que los demás esperan de nosotros, sino de lo que nosotras esperamos de nosotras mismas.

Y así te estresas o te vuelves neurótica del orden, del trabajo, del control… porque lo quieres controlar todo. Tu vida afectiva, sexual, el trabajo, los hijos, la casa, la familia, y no en ese orden.

Imagínate que además quieres estar delgada y tener una piel bonita, sin arrugas o granitos. Sabes que es bueno comer sano y hacer deporte.

De p. madre!!

Ahora, quién es la guapa que compagina todo eso. Quién es la superwoman que puede llevar su vida sin despeinarse y estar perfecta.

Nadie.

Te lo aseguro. Nadie, por mucho que hagas, y muchas horas que inviertas en ir acelerada, en llevar un ritmo de vida infernal para llegar a todo… al final, lo único que consigues es estar ansiosa. Y quizá una depresión, o un dolor de estómago o una jaqueca.

¡Eres Perfecta!

Eres perfecta tanto si tienes la casa desordenada o demasiado ordenada…

Eres perfecta si tienes alguna curva en el lugar adecuado como si tienden a ponerse todas en el mismo sitio…

Eres perfecta si le dices a tu jefe que tu hijo tiene una función y que vas a ir sí o sí…

Eres perfecta si cuando te levantas en domingo y desayunas, pasas de ponerte a limpiar y te vuelves a meter a la cama a retozar un poco…

Eres perfecta si dices no, y también si dices sí…

Eres perfecta si no te gusta cocinar o si no te gusta salir, o el cine… o lo que sea.

Eres maravillosa y perfecta, y lo único que te hace falta es aceptarte como eres.

El otro día leí en la revista Mujer Hoy que la sociedad nos tiene “esclavizadas” debido a nuestra obsesión por estar delgadas, y que nos preocupa tanto el tema que no somos capaces de ver muchas cosas… Y en parte tienen razón. Estamos -no en todos los casos, por supuesto- pendientes de nuestro aspecto físico…. antes de ver una política influyente, una química importante, o una maestra maravillosa, vemos cómo van vestidas o si están gordas o delgadas. Ya digo que no es en todos los casos, no te ofendas, aunque si eres sincera contigo misma, en alguna ocasión lo habrás pensado.

Nunca damos más importancia en un hombre el cómo va vestido que lo que dice. Se valora más si es un escritor que una escritora, incluso de romántica, hablando de la gran sensibilidad que tiene… a una mujer se la tacha de sensiblera o de hacer libros para amas de casa… (que tampoco es que eso sea malo); si eres informática, tienes que demostrar tres veces más lo que sabes y aun así, ganas menos dinero. Estas son dos cosas que me tocan muy de cerca, ya te imaginarás…

¿Por qué?

No digamos que es el hombre el que nos adoctrina, porque somos también nosotras las que no salimos y luchamos, las que día a día no hacemos valer nuestros derechos, nuestras posibilidades, las que criticamos a otra mujer por el motivo que sea, las que preferimos comprar un libro, curso o cualquier otra cosa a un hombre porque “sabrá más”.

Nunca me ha gustado discriminar ni positiva ni negativa, pero ¡joder! echémonos una mano entre nosotras, en lugar de siempre favorecer lo que la sociedad está estipulando.

Conozco a cantidad de profesionales, entre las que me incluyo, que estamos preparadas, que estudiamos furiosamente, aprendemos a diario, invertimos en nosotras para después, hacer llegar a otras personas nuestro trabajo. Y a veces sale bien, pero otras mal.

La mayoría de las personas que se forman o hacen cursos son mujeres y la mayor parte de quienes los venden y están arriba, son hombres.

Eso no me cuadra.

Me cabrea muchísimo, en realidad. Pero ¡podemos cambiar!

Solo te pido, que si has leído esto hasta aquí, y estás de acuerdo, además de que me gustaría que dejaras un comentario, hagas el propósito de contar con más mujeres profesionales en tu vida.

Y lo que más me gustaría, es que dejaras atrás esos “complejos” por ser mujer y te empoderaras, (una palabra que me gusta), y que tomaras el control de tu vida.

Como te decía, eres perfecta tal como eres, y eso, si te lo repites a diario, nadie te lo va a quitar.

Un beso guapa. Y cuídate.

 

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Mis Primeros 50

24 May

Bueno… quién se iba a imaginar, allá cuando tenía 20 ó 25 años que iba a llegar a estos, y que, además me iba a sentir tan bien.

Cuando tienes 30 años te parece que los que tienen 50 están casi “medio acabados”. Se supone que con 30 tienes toda la vida por delante, muchas cosa por hacer, por vivir, por disfrutar, antes de que llegues a ser “mayor” y no puedas.

La verdad, yo no se tu, pero a los 30 estaba más preocupada de que comieran mis hijos (eran malos comedores), de la hipoteca, de si trabajaba o no, de intentar pintar o leer el poco rato libre que tenía, y como yo he sido de las que no han dejado mucho a sus polluelos… con poco tiempo para irme de juerga.

Cierto que las chicas de 30 en la actualidad, no suelen tener hijos, incluso ni hipoteca. Están más por viajar, o irse a trabajar fuera.. y muchos, viven en casa de sus padres, con lo que la mitad de las preocupaciones, no las tienen. Por supuesto que tienen otras. Ya me imagino que si no tienen trabajo o dinero, poco pueden hacer para independizarse. Pero eso es otra historia.

A lo que voy, es que cumplir años siempre me hace reflexionar, normalmente en privado.. pero esta fecha es algo excepcional,es un número rotundo, al que, desgraciadamente, no todos llegan.

Si de algo estoy satisfecha y orgullosa, es de ver como mis dos hijos han crecido y se han convertido en dos hombres buenos, generosos, inteligentes, y cómo no, muy guapos… y eso, desde mi punto de visa, es de las cosas que te hacen sentir satisfecha y plena.

Para las mujeres que se acercan aquí, para las que aún les queda… quiero decirles, que no es que los 50 sean los nuevos 40, sino que la edad está en el “coco”, en tu cerebro, no en tu DNI. Así lo siento yo.

Mis muslos seguramente  ya no son tan duros como lo eran antes, y tengo cierta acumulación de volumen aquí y allá. Me han empezado a salir canas .. que por cierto, me encantan!, y ya sabéis lo que les pasa a las mujeres, tema desarreglos hormonales… y sin embargo, creo que hacía tiempo que no me encontraba tan bien.

Ahora mismo, estoy muy satisfecha. Me encanta mi trabajo, y además me siento muy valorada. Trabajo libremente, casi sin horarios fijos, y tengo tiempo para pintar (ahora mismo tengo dos exposiciones en marcha), para leer, para escribir (este año publiqué 3 relatos, con seudónimo), para salir por ahí con mi marido o amigas… para crecer personalmente con cursos y charlas, para cuidar a mi familia, y para disfrutar de la vida.

Puede ser que tu no necesites hacer todo esto, fácil que no. A lo que voy es que no tengas pena por cumplir años. Solo es una acumulación de experiencias vividas y disfrutadas, unas buenas, otras mejores (a veces, regulares), porque yo pienso que las experiencias malas sirven para crecer de una forma u otra, por eso ni las contemplo.

Todavía me quedan otros 50 más por cumplir 😉 y no se con qué me sorprenderá la Vida a partir de ahora…solo se, que,pase lo que pase, la voy a vivir “a tope”

¡Feliz Cumpleaños a mi misma!

¿Estamos locas o qué?

25 Jul

Justo antes de bajar a trabajar, estaba leyendo un artículo en el Semanal que hablaba de la cirugia plástica… pero la de los pies!

Mujeres que pagan verdaderas fortunas por hacer que operen su pie bien para poder llevar tacones, para reducir la talla, o para hacerlos más delgaditos…

Repito, ¿estamos locas o qué?

¿De verdad es necesario este daño- probablemente sin calcular- a tu cuerpo? ¿De verdad hay que ser perfectas? Creo que no.

Es esta sociedad, que crea inseguridad para la mujer que no es perfecta, que tiene kilos de más o que tiene un juanete. POR FAVOR…

Supongo que alguien puede decir que digo esto porque no estoy en el canon de una modelo. Y ¡gracias a Dios es verdad! Resulta que si, que  no soy lo suficientemente joven, ni lo bastante guapa y tiendo hacia estar rellenita… ¡VIVA! ¡Soy libre!

Me alegro tanto de no tener que preocuparme de estar siempre perfecta, sin arrugas, sin tener que encajar en una 38, sin problemas en tener un trasero estupendo donde poder agarrarse bien, 😉 me alegro de empezar a tener arrugas, sobre todo cuando me río, y de poder comerme un helado de chocolate mojado en una galleta… me alegro de poder disfrutar de todos los placeres que tiene la vida. Y desde hoy y en este momento, decido que no voy a hacer dieta y que voy  a hacer lo que me de la gana.

Cuidado!, no estoy hablando de descuidarse, sino de QUERERSE, de comer sano, de salir a pasear, preferiblemente acompañada, de disfrutar de una copa, o de un aperitivo sin sentirme culpable o ir a vomitar a continuación. Eso no es vida.

Además, no sabemos cuándo vamos a dejar esta vida e ir a un sitio mejor donde todos seamos perfectos… así que creo que elijo ser imperfecta en esta vida. Elijo los placeres terrenales, elijo comer, bailar, tener sexo, elijo ser feliz si quiero ir a un gimnasio, pero solo por el hecho de pasar un buen rato y no obsesionarme.

Es decir, elijo ser Yo.

Y la verdad, no está nada mal.

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